El sitio original entregado del APREC lo encuentra en: Atlas de Peligros y Riesgos del Estado de Colima

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MARCO DE REFERENCIA

El estado de Colima es una región de alta sismicidad y vulcanismo activo, expuesta a fenómenos hidrometeorológicos, riesgos por deslizamiento de rocas y suelos y riesgos biológicos y químicos, además de exposición a otros fenómenos de carácter antropogénico.

Su orografía ha propiciado que el 90% de la población habite sobre llanuras y valles que constituyen casi el 40% de la extensión territorial, y el restante 10% de la población se encuentra distribuida en el 60% del territorio que constituyen sierras, lomeríos y mesetas.

Debido a sus contrastes topográficos, se registra gran variabilidad térmica desde la costa hasta la parte más alta del Volcán de Fuego de Colima, excepto en el verano, cuando las diferencias en las temperaturas máximas entre las regiones son pequeñas. El clima dominante es semiárido con una precipitación anual promedio de 958 mm bajo un régimen predominante de verano. Los lomeríos y la región norte, en las inmediaciones del volcán, son las áreas que reciben precipitaciones más elevadas. Las condiciones climatológicas y geográficas son factores que han propiciado el crecimiento urbano en esta región, mientras que en Manzanillo y Tecomán aunque son menos favorables, no han impedido el desarrollo urbano basado en su potencial económico.

El aporte de los tres ríos principales (Armería, Coahuayana y Marabasco) y las cinco subcuencas, dan un ingreso anual de agua, tanto por escorrentías superficiales y subterráneas como por precipitación, que hace que el balance hídrico anual sea potencialmente suficiente para satisfacer las demandas de uso ecológico y antropogénico. Sin embargo, no se tienen sistemas de almacenamiento y aprovechamiento adecuados, ya que más de una tercera parte se pierde hacia el mar, y la utilizada en actividades agrícolas es contaminada por el uso intensivo de agroquímicos. Este aspecto incide en la calidad ecológica, que presenta índices de bajos a muy bajos en casi 60% del territorio, que aunado a la erosión producto de la orografía contrastante, la deforestación, el desarrollo de asentamientos urbanos en valles, llanuras y lomeríos, y bajos incentivos económicos han contribuido a la disminución de la participación del sector agropecuario en el PIB estatal. Además, existen otros factores que contribuyen a disminuir el índice de calidad ambiental entre ellos la contaminación por agroquímicos de suelo y atmósfera, así como las prácticas de cultivo tradicional consistente en la roza, tumba y quema. En términos de contaminación ambiental se le agrega la quema de cañaverales en el norte del estado para la producción azucarera. Sólo el 2% del territorio tiene un índice de calidad ecológica muy alto.

La población estatal en el año 2010 fue de 650,555 habitantes[1]. Esta se distribuye en diez municipios con 1,112 localidades de las cuales ocho son mayores de diez mil habitantes.

La población y las actividades económicas más importantes del estado se concentran en tres Unidades Territoriales Básicas cuyos centros son Colima-Villa de Álvarez, Tecomán y Manzanillo, vinculados por un eje carretero que une a la entidad con el resto del país y sirve para el tráfico de gran parte de las mercancías portuarias y la producción agrícola e industrial del Estado. El sistema principal de comunicaciones se complementa por una red de numerosos caminos rurales que tiene una conformación radial a partir de la capital de la entidad hacia los principales centros urbanos y cabeceras municipales. El resto de las localidades se encuentran favorablemente ubicadas en el sistema de enlaces con distancias no mayores a 2 horas de viaje entre localidades extremas, lo que en general propicia índices de accesibilidad media-alta entre localidades con respecto a su lugar central.

El puerto de Manzanillo es uno de los más importantes del Pacífico mexicano por el volumen de tráfico de mercancías. Además ofrece servicios marítimos enfocados al turismo, sin embargo, este crecimiento trae consigo el aumento en el almacenamiento y transporte de sustancias químicas que eleva el riesgo de la población.

La red ferroviaria actual, formada por líneas troncales y ramales, secundarias y particulares, y vinculada principalmente con el puerto, suma una longitud aproximada de 233 km y es únicamente para el transporte de mercancías.

Los servicios médicos se ubican entre los primeros lugares a nivel nacional en cuanto a cobertura del primer nivel de atención. La cobertura en el segundo y tercer nivel de atención aún no satisface por completo las necesidades locales; para estos servicios se recurre al traslado de pacientes hacia otros estados.

Las condiciones físicas del estado determinan en buena medida su crecimiento futuro. Sin embargo, la incidencia de fenómenos naturales obliga a regular el aumento poblacional, y poner mayor énfasis en un desarrollo sustentable de las ciudades considerando las reservas naturales y ecológicas disponibles. El crecimiento del Puerto de Manzanillo, la ciudad de Tecomán, y la conurbación de las ciudades de Colima, Villa de Álvarez, Comala, Cuauhtémoc y Coquimatlán, podrá traer beneficios económicos pero se deberán tener en cuenta la consecuencias que esto puede tener si se siguen afectando las condiciones de fragilidad y calidad ecológica del territorio aunado al aumento de la vulnerabilidad y exposición de la sociedad ante la ocurrencia de fenómenos de origen natural y antropogénico.

[1] (INEGI, 2010). http://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/consulta.asp?p=17118&c=27769&s=est#